Qué bello es reír II

En el anterior artículo, quedo pendiente hablar sobre algunas pautas para volver a reír y descubrir todo aquello que no solo divierte, sino que nos ayuda, nos hace aprender y nos hace la vida más bonita.

En algunos casos, habrá personas que esto no les sirva, o no les parezca suficiente por lo que habrá que buscar centros donde se practique el buen humor de forma terapéutica. Pero si lo que se quiere es empezar hoy mismo se puede:

  • Trabajar la actitud ante la vida. El hecho de sonreír es sencillo. No cuesta ningún trabajo. Y aunque uno se levante con el pie izquierdo, nada más que hacer el gesto con los labios (o si no colóquese un lápiz bajo la nariz) notara una mejora en su actitud.
  • Esforzarse en ver la “botella medio llena y no medio vacía”. Enfocarse en lo bueno en tiempos de crisis es complicado, pero no imposible. La mente está diseñada para centrarse en lo malo pero somos seres inteligentes y debemos contrarrestarlo. Solo así contagiaremos fuerza y confianza. La meta no es que desaparezca el problema, sino afrontarlo de otra manera para que desaparezca más rápido.
  • Evitar la actitud de “tener un problema para cada solución”. Cuantas veces oímos personas que dicen: “Esto podría hacerse así, peeeeroooo….” No hay peros que valgan, hay que ponerse en marcha y actuar.
  • Leer libros de humor. Un libro sea o no de humor siempre es una fuente para crecer internamente y para aprender. Cuando gusta la historia nos sumerge y creamos ese estado de concentración plena o “mindfullness” en el que  pareces estar viviendo lo que lees y el tiempo (y todo lo demás) desaparece.
  • Ver películas cómicas, series o programas de televisión. Todos tenemos esa serie favorita que ya de por si nos atrapa capítulo a capítulo, o escenas de películas míticas de risa que cada vez que las recuerdas te hacen sentir bien. ¿Quién no se ha reído con Dory en “Buscando a Nemo”?
  • Intentar reírse de uno mismo en la intimidad, porque hacerlo en sociedad es para niveles avanzados. De pequeños solíamos meternos en un personaje, ¿recordáis esas tardes a solas en vuestro cuarto? Basta con aprovechar un día de limpieza o de ordenar la casa para poner la música alta y meterse en la piel de una estrella del rock o quien queráis. Al principio sentirá algo de vergüenza al creerse observado o “demasiado mayor” para desmelenarse. Acto seguido, no podrá parar y recuperara al niño/a interior. ¡No tenga miedo, recupérelo!
  • Y por ultimo, busque a esas personas, amigos/as, compañeros que siempre le sacan una sonrisa con cada anécdota o simplemente con el tono de voz, con su risa contagiosa o que desprenden buena energía. Aprenda de ellos/as. Son más que un tesoro, esas personas son una burbuja de oxigeno puro que ¡hay que cuidar!

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