Prisioneros de nuestra mente II

En el anterior artículo hablamos de que son las distorsiones y como nuestra mente nos juega malas pasadas en ocasiones. Ahora veremos cuáles son las distorsiones más comunes y en qué consisten.

  1. Inferencia arbitraria: llegar a una conclusión sin evidencias o incluso evidencias contrarias
  2. Abstracción selectiva: Valorar un hecho/experiencia a partir de un solo elemento generalmente negativo.
  3. Generalización excesiva: Sacar una conclusión general para todo en base a un caso asilado
  4. Magnificación o minimización: sobreestimar los sucesos negativos y minimizar los positivos.
  5. Personalización: asumir que uno mismo ha causado algo directamente.
  6. Pensamiento dicotómico: interpretar en términos de todo o nada sin contar puntos intermedios.
  7. Razonamiento emocional: guiar la realidad en base a emociones negativas que sentimos
  8. Descalificar lo positivo de forma continuada
  9. Enunciados “debería”. Centrarse en lo que debería ser y no es.
  10. Etiquetado: usar etiquetas o negativas, absolutas e inalterables para describir conductas y personas.
  11. Culpabilizacion: culpabilizar a uno mismo o los demás sin asociación objetiva.

Todos pensamos así en algún momento o caemos en la trampa. Es algo normal. El problema viene cuando estas distorsiones se convierten en nuestro estilo de pensamiento y forma de relacionarnos con el mundo.

Algunos ejemplos son pensamientos del tipo: “nadie me quiere”, “todo me va mal”, “el mundo es injusto”, “Voy a suspender”, “piensan que soy tonta”, “se ríen de mi”, ”para ser feliz debo tener dinero”, “si no hago lo que dicen los demás, no les caeré bien”, “ella me hace enfadar”, “siempre ha sido así”, “no le gusto”….

¿Qué puedo hacer yo en casa para mejorar?

Ser conscientes de que la forma en que percibimos el mundo es solo una de las posibles formas, no la nuestra tiene porque ser la correcta. Es útil pensar que alternativas hay, que pensaría otra persona si lo viera de fuera. Tenemos que pensar que no es que un problema no tenga solución, sino que simplemente nosotros aún no hemos sido capaces de encontrarla y que por lo tanto hay que plantearse métodos diferentes y abrir fronteras.

Debemos estar abiertos a cuestionarnos, no siempre podemos aplicar las mismas reglas a todas las situaciones, debemos aprender a adaptarnos, a cuestionar nuestros modelos y pensamientos de vez en cuando.

Observar el diálogo interno, que nos decimos a nosotros mismos cuando algo va mal. Intentar convertir nuestro discurso en algo realista.

Los psicólogos dentro de la terapia cognitivo-conductual aplican un método conocido como la reestructuración cognitiva. Este método enseña a aprender a refutar estas distorsiones y sus consecuentes pensamientos negativos.  

Las distorsiones cognitivas pueden llevarnos a sentir ansiedad, baja autoestima, indefensión, tristeza, frustración, ira… Es un cambio importante en la vida de las personas el poder ajustar su estado emocional a la realidad y no a la inversa (juzgar la realidad según las emociones), por ello creo que es importante conocer los tipos de distorsiones y detectarlos.

¿Se han parado a pensar que se dicen cuando algo sale mal?

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