Prisioneros de nuestra mente I

“No es suficiente con tener una buena mente; lo principal es usarla bien”

Estamos en Mayo, el mes de las flores. Empieza el buen tiempo, calor, playa, una terracita y colores por todas partes. Comienzan los eventos deportivos y de ocio en Granada, como el que tendrá lugar en Santa Fe el día 18 de Mayo. Es la primera vez que lo escucho: “Holi run” o la carrera del color. Consiste en andar o correr por un trazado mientras suena  música y vas echando al resto de participantes unos polvos de colores especialmente traídos de la India. No son tóxicos.  La perdición de cualquier crio pequeño, pero para mayores. Muchas risas, sorteos y diversión.

Bien, es el momento perfecto para pasarlo bien en grupo o de manera individual, pero ¿Qué ocurre cuando uno/a quiere disfrutar de su entorno y es su mente quien la sabotea? Todos aprendemos a lo largo de la vida a pensar de cierta manera, y en ese proceso se cuelan muchas distorsiones cognitivas que damos por verdaderas y nos creemos. Nuestro pensamiento (que no la realidad) hace que nos sintamos mal. Nuestro pensamiento es nuestra realidad. La mente es muy buena en distorsionar esa realidad, le da más importancia o exagera los eventos para hacer que nos sintamos peor. Si no se detectan y corrigen comienzan a ser parte de nosotros/as y en ocasiones puntuales o regulares comenzamos a pasarlo mal. Da igual cuantos colores haya, nos quedamos en el gris y el negro.

Hay varias maneras de llamar a estos pensamientos: distorsiones, pensamientos negativos automáticos o creencias irracionales. Gracias a Beck y Ellis sabemos que tipos hay. Como en el anterior artículo, veremos que son estas distorsiones y por que ocurren primero y en el siguiente las enumerare con ejemplos y daremos algunas claves para modificarlas y terminar la carrera con mucha alegría.

Las distorsiones son un error a la hora de procesar la información, que tenemos asociadas a unas creencias poco ajustadas a la realidad. Estos pensamientos son sobre uno/a mismo/a, sobre el mundo y nuestro futuro.

¿Por qué ocurren?

Por aprendizaje de experiencias pasadas acabamos generalizando esa forma de pensar. Puede que al principio este pensamiento si tuviera sentido o fuera útil, pero al interiorizarlo y aplicarlo al resto de situaciones de nuestra vida pierden su utilidad y se convierten en problema

La distorsión ocurre porque todo lo que aprendemos lo convertimos en creencia, y forma parte de un “esquema”. Damos por hecho que una situación es de “una manera” (según mi esquema), y si la situación no es así empezamos a sentir que todo es inútil y contraproducente. Perdemos la capacidad de adaptarnos.

Un ejemplo seria: Una persona que va a asistir con sus amigos a la carrera en Santa Fe, pero sus amigos se olvidan de avisarle. Y en otro momento decide llamarlos y ellos contestan que no pueden. Automáticamente piensa: “mis amigos se han cansado de mi”. Aquí generaliza demasiado. Se sentirá triste y puede que con rencor hacia sus amigos. Para evitar ese malestar, primero tendrá que hablar con ellos y saber el motivo, en vez de primero aceptar su pensamiento como un pensamiento verídico. Pensar: “habrá pasado algo, voy a llamarlos”

Laura Montoro Mesa, psicóloga positiva

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